viernes, 27 de noviembre de 2009

De isla en isla y tiro porque me da la gana

Pues eso, que estos dias me los he pasado saltando de isla en isla. La primera fue Don Daeng -creo que en lao, isla es Don porque todas las islas se llaman Don algo-. Esta esta justo enfrente de Champasak y probablemente sea la mejor de todas porque no va casi nadie. La isla tiene unos 8 Km de larga y unos 500 metros en su parte mas ancha y es como viajar al Laos de hace 50 anos. Por supuesto no hay coches, y solo de vez en cuando escuchas una moto. Todo el mundo va en bici a todas partes, solo hay un hotel de lujo afroasiatico, y una pension que gestiona la gente del pueblo, donde cocina la gente del pueblo y donde me puse las botas por cuatro duros con dos suizos que andaban por alli. La comida fue probablemente la mejor que he tomado durante el viaje; y los paseos entre campos de arroz, vacas, bueyes, pollos, ninos y de mas familia de lo mejor de todo el viaje.

De alli salte a las 4000 islas. Se llaman asi porque en este punto el Mekong se ensancha, el nivel del rio baja y miles de pequenas islas emergen a la superficie. Entre ellas hay varias habitadas, y de entre las habitadas hay tres donde hay todo lo que el viajero pueda necesitar: bungalows a la orilla del rio, cerveza, comida e incluso cierta mujer llamada Juanamari.

Aunque Don Det y Don Khon, las islas por las que estuve pululando, esten plagadas de hoteles y servicios turisticos, lo cierto es que no han perdido sus tradicionales formas de vida: los hombres salen a pescar al rio mientras sus mujeres separan el arroz de la paja de la cosecha recien recogida, los ninos van al colegio en sus bicis y los mas viejos fuman entre los pilares de sus casas. Y bueno, la vida de los turistas que por alli se dejan caer discurre entre paseos en bicicleta y sobredosis de hamaca. Que estres por Dios!

Esta manana he dejado Laos y acabo de llegar a Camboya asi que bye, bye Laos. Ha sido un verdadero placer.

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