viernes, 26 de septiembre de 2008

Flores y Tikal

Tecnicamente en España ya es mi cumpleaños, asi que espero que me vayais felicitando. Aqui sigue siendo 26 pero alli ya no, y como naci alli pues eso, que ya es mi cumple.

Pues bueno, aqui estoy de nuevo, ahora en Flores y despues de visitar Tikal. Tikal es la joya de la corona del turismo en Guatemala, y verdaderamente es increiblñe. Imaginaos la selva desde el aire que de repente se ve salpicada de torres, piramides y palacios mayas. Pues eso es Tikal, una ciudad ceremonial maya perdida en medio de la selva. Las piramides sobresalen por encima de los arboles y es lo que se ve cuando te subes a una de ellas. Estuvo escondida hasta el siglo pasado y solo los indigenas del lugar conocian su existencia. Ahora, la conservaci{on de las estructuras no es demasiado buena debido a que la selva se la estuvo comiendo deurante unos siete siglos. Como la mejor descripcion son las fotos ya las vereis. Para los frikiacdictos, una escena de no se que capitulo de la guerra de las galaxias fue rodada aqui. Ademas de Tikal, Flores esta rodeado por un bonito lago entre la selva, de hecho es una isla unida por un puente a tierra firme.

Antes de esto estuve un par de dias por Nebaj, un pueblo apartado de las rutas normales y encerrado entre montañas. Para llegar tuve que coger como tres camionetas y perder casi una mañana completa para recorrer unos 70 km. EL pueblo en si no esta mal, pero el entorno es genial. El problema es que los mayas de la zona son increiblemente desconfiados, a la par que imprevisibles, perdian dinero por todo y de simpaticos tenian poco. Aun asi me hice colega de un guia que me dio unos cuantos consejos para patearme el lugar. Eso si, llovio a cantaros todos los dias.

Desde alli me fui a Coban atravesando la mitad de la cordillera de los cuchumatanes, por una carretera de montaña espectacular. DEsde coban pille otro transporte, este ya de una agencia turistica para llegar a Flores. El hecho de que sea turistico y mas caro no le quita gracia a la historia.

El caso es que llevo tres dias sin ropa, porque los muy cabrones perdieron mi mochila. Vamos que se cayo de la furgoneta. Solo llevaba la ropa y algunos regalicos, asi que no os preocupeis, la camara y otros objetos de valor, como pasaporte, tarjetas de memoria y demas familia siguen conmigo, y van a seguir porque los llevo abrazaos a todos lados. Por supuesto la mochila no va a aparecer. Ya le he dado parte a mi seguro de viajes -y he puesto todas las denuncias que me han dicho que tenia que poner- ese que contrate por casualidad, gracias a los sabios consejos de Maricarmen, asi que espero que me den algo de pasta para reponer la mochila y los gallumbos. Ademas unas señoras zaragozanas con muy simpaticas las que he estado estos diascasi me han adoptado y me ha dejado todo lo imprescindible. No os preocupeis mami, papi , Maite y demas miebros que me lo estoy pasando mu bien.

A consecuencia de los hechos, mañana me voy a casa de Jessi y Fran a pasar los ultimos 4 o 5 dias de viaje para acompañarlos en sus coredurias de cooperantes expertos.

Un beso a la familia, gracias a los que os habeis adelantado para felicitarme por el cumple, especialmente a Miguel que me ha enviado una supertarjeta de Incha Jones, tocame los... y hasta pronto, si puedo mañana, u hoy depende como se mire, hare unas llamaditas a Maite y a la familia para que me feliciten personalmente. Jeje

lunes, 22 de septiembre de 2008

Chichicastenango en domingo

Parece ser que el título del mail anterior no era adecuado, hubo alguna queja. Una viajera llamada Maricarmen me ha dicho que está entre Perú y Bolivia, pero para otros, como Vikram Seth, está en China. Dejándonos de florituras viajeras y literarias, esta semana he estado dando tumbos por los pueblos de alrededor del lago Atitlán. Que sea o no el del cielo, no deja de ser una pasada. Las aguas turquesas se convierten en negras y azules bajo los volcanes cubiertos de nubes que se desploman hacia la superficie del lago. Establecí la base de operaciones en San Pedro, un bonito pueblo guatemalteco tranquilo y peculiar. Peculiar porque mientras que la orilla del lago está llena de hoteles y restaurantes especialmente orientados al turismo extranjero, el pueblo, a unos trescientos metros cuesta arriba, guarda todo su carácter. Allí compartí los desayunos y alguna cena con Luis - de Tarragona - y con Bea y Mila - navarras - que seguían el viaje para diferentes lugares.

Desde San Juan, siempre navegando en lanchas que cruzan constantemente de un lado a otro del lago, me fui a Santiago Atitlan a ver al Maximón, una especie de santón de madera venerado por borrachos. Y es que aunque el origen de la tradición es distinto, ahora pasa de cofradía en cofradía cada año -por supuesto no sin disputas entre la saliente y la entrante-. Básicamente consiste en una figura de madera envuelta en trapos con un puro en la boca -de ahí lo del Dios fumador- y rodeado de botellas de aguardientes, ron o cerveza. Los pedáneos que lo cuidan están entre borrachos o soñolientos. Además, es curioso que conforme te vas acercando a la casa donde está, el número de borrachos aumenta en progresión geométrica.

Otro de los pueblos fue San Juan, muy cerca de San Pedro, donde no hay prácticamente turismo y me pude pasar toda la tarde haciendo fotos y entrando en alguna casa particular a ver como hilaban y tejían. Después de un par de días, decidí trasladarme a San Marcos, que en la guía viene como el pueblo más bonito del lago. Sin embargo, aunque bonito, San Marcos es una feria. Y es que es un punto de energía terrestre en conexión directa con el espíritu de los antepasados, o algo así. Por esta razón, varios místicos occidentales han establecido sus escuelas de meditación, energías, viajes astrales y demás, que les reportan beneficios bastante sustanciosos. Sin la mayor intención de hacer juicios de valor sobre el tema, que me parece muy interesante, me largué de allí el mismo día que llegué después de lavar ropa y ver a un tipo levitando por encima de las plataneras. Así que sin más chimpún, me fui a otra feria, Panajachel, el punto de partida de todas las excursiones al lago, y lleno de restaurantes, bares, discotecas y hoteles. No tiene mucho interés y aunque la ciudad vive del lago, este no se ve desde casi ningún punto. Mojito, cena y a dormir.

Como la intención era estar en Chichicastenango el Domingo -siguiendo las recomendaciones de Gema- pasé la tarde del viernes y la mañana del sábado con Fran y Jessi en Sololá, un pueblo que se ha convertido en el centro de mi Guatemala. Desde allí, a Chichi, donde la tarde ayer aproveché para ir a ver los altares paganos esparcidos por el monte, un taller de máscaras ceremoniales y, de paso, una escuela de arte y otro taller de machetes de esos con los que le cortan el pescuezo a los que roban niños o hacen fotos donde no deben.

Hoy ha sido día de mercado, y Chichicastenango entero se convierte en un bazar enorme de artesanías para turistas -jade, cerámicas, textiles, máscaras...- y productos de todo tipo para los locales -pollos vivos y muertos, pavos generalmente vivos, frutas y verduras, mierdas varias que no tengo ni idea de lo que son, etc., etc.-. También han venido Jessi y Fran, con lo que hemos pasado el día juntos, y nos hemos pimplado una parrillada que voy a estar digiriendo hasta mañana.

Como creo que ya me he pasado con el correo, solo deciros que mañana temprano salgo en dirección Nebaj, un pueblo de las montañas Cuchumatanes. Y como estos viajes nunca son lo que uno pretende, creo que llegaré hasta Tikal y volveré de nuevo a las Cuchumatanes a acompañar a mis anfitriones guatemaltecos a varias comunidades perdidas por los alrededores de Huehuetenango, en el corazón de las montañas.

martes, 16 de septiembre de 2008

Desde el Lago del Cielo

Empiezo ya a tener problemas con estos asquerosos teclados extranjeros que no funcionan como el mio. De todas formas intentar'e contaros cosicas.

Hace unos días que llegue y todo va de bien en mejor, al menos de momento. Nada mas llegar a Guate City, enganche una camioneta para ir a Antigua, la ciudad m'as turística y creo que de las mas seguras del país, al menos de las grandes - no se preocupen que no voy a ir a ciudades grandes -. Se trata de un pueblo grande de calles adoquinadas y casas de adobe y piedra pintadas de colores con mas iglesias que el Vaticano. Eso si, al contrario que en la ciudad del Papa, todas estan medio derruidas, lo que le da un aspecto decadente a la vez que bonito a una ciudad declarada como patrimonio de la humanidad - aunque yo sigo pensando que no es para tanto -. Allí tuve un cutre hotel con una zulo habitancion húmeda con olor a maíz, pero muy agradable, peincipalmente por la familia que lo regentaba. Realmente el hotel es su casa, pero alquilan tres habitaciones cuando la famila no esta. Continuamente me ayudaron a decidir como y adonde ir.

Uno de los días antigueros, me fui al volcán Pacaya, que queda cerca de la ciudad, y pudimos subir por la ladera hasta un punto en que el humo que salia no hacia del todo recomendable seguir subiendo. Allí pude ver a menos de dos metros ríos de lava que quemaban todo a su paso, incluso a un servidor. Supongo que en otro país no te dejaran saltar por encima de grietas en las que al fondo se ve la lava correr, pero aquí todo es posible. Para que os deis una idea del calor, una chica del grupo se quedo sin botas y yo me larque de allí cuando empezaba a notar un ligero calentamiento de mis pies, al tiempo que olia a goma quemada.

En fin que tras un par de días en antigua me he ido a Solola, a casa de unos amigos de Maricarmen que están de cooperantes por aquí unos cuantos meses. Con Fran y Jessi, que asi se llaman, he estado un par de días disfrutando de la compañía de sus vecinos indígenas, comiendo con ellos y paseando por las empinadas calles de Solola. Ayer bajamos a casa de otros cooperantes salvadorenos donde comimos con toda la familia, y por la tarde quedamos con Walter, un chaval de Panajachel -donde estoy ahora- para que nos expliara un poco la cultura maya, sus calendarios y los rituales que aun se practican.

Ahora me vuelvo a quedar solito unos días y me voy a visitar los pueblos de la ribera del lago Atitlan, una verdadera pasada natural. Un lago a unos 2000 metros de altitud rodeado de volcanes.

Ya ire contando.