miércoles, 22 de agosto de 2007

Los últimos días: entre el Tibet y la India

Ya ha pasado mes y medio desde que llegue a las tierras indias. A algunos les parecera una pasada y a otros no demasiado tiempo. Para mi creo que esta bien. El hecho es que esto comienza a acabarse. Esta tarde cogere un bus hacia Delhi para ir directamente al aeropuerto manhana por la manhana. He estirado el tiempo lo maximo posible para pasar lo minimo en ese infierno llamado Delhi.

Despues de los dias en el Rajastan con Maite, en los que conocimos la India puramente dicha, un mes en las tierras del norte, donde la gente de las montanhas es mucho mas tranquila, no me apetecia nada pasar un par de dias en ese infierno de gente, calor y humedad llamado Delhi.

La ultima semana de viaje ha sido para relajar, nada de estar de aqui para alla. Despues de abandonar Leh y las altas montanhas me fui de retiro espiritual, o algo asi, a Mc Leod, cerca de Daramsala, donde esta el gobierno tibetano en el exilio, y una de las colonias tibetanas mas grandes del mundo. Es como una pequenha Lasa sin chinos y sin el Potala.

Posiblemente sea uno de los lugares de Asia donde mas llueve. Todos los dias, a eso de las doce cae la del pulpo. Eso, simpre y cuando no se pase lloviendo todo el dia. Gracias a esas lluvias, es la zona mas verde que he visto por todo el norte de la india. Aqui, entre los bosques, he podido ir a un par de clases sobre filosofia budista, darme un masaje tibetano, o ver las barbaridades que cometieron los chinos durante la invasion del Tibet contra este amable y afectuoso pueblo en el museo del Tibet.

Aqui he descansado, he ido a alguna Jam session y he conocodo a Rodrigo, un catalan medio murciano, a Ana y Susana, dos catalanas con las que estuvimos de cerveceo y paseo un par de dias, y a Amatxa y Jone, dos vascas con las que hemos seguido casi el mismo ritmo que con Ana y Susana.

Ahora solo queda la vuelta a casa, y espero llegar al aeropuerto a tiempo, porque la verdad es que voy un poco ajustado. Ya tendreis noticias de si llego o no.

martes, 14 de agosto de 2007

Leh y el Valle del Nubra

Pues si, pedi el permiso y me fui al Nubra, pero antes de irme llegue a Leh.

El trayecto de Manali a Leh es bastante malo. Es una carretera que solo esta abierta unos cuantos meses al anho por las nieves, normalmente desde mayo a septiembre, lo cual no dice mucho de la calidad de la ruta. Lo mejor es que para recorrer algo menos de 500 km te pasas 18 horas metido en un Jeep, o unas cuantas mas en autobus. es como si tuvieras que echar dos dias para ir de Murcia a Madrid. En la mencionada excursion comparti el Jeep con cuatro checos, dos catalanes, una austriaca y un pedaneo.

Llegamos a Leh cerca de las 11 de la noche y estaba to mas negro que los huevos de Gomez, asi que los catalanes, la austrica y yo compartimos uno de los 15 taxis que nos ofrecian sus servicios para ir a un hostal. Ya alli decidimos compartir los cuatro una habitacion. erasolo una noche que luego fueron dos, y a ninguno de los cuatro nos importaba demasiado.

Al dia siguiente yo tenia que gestionarme transporte y permisos para entrar en el valle del Nubra, asi que cada uno por su lado pasamos la manhana. Aunque la intencion inicial era compartir un jeep para pasar tres dias por el valle, viendo que no habia forma decidi recorrer el valle a mi bola, con autobuses locales y caminando. Solucionado lo del permiso, y despues de dar algun paseo al palacio de Leh, con unos vascos, al dia siguente tenia el bus hacia Panamik, el pueblo mas al Norte de la India al que los extrangeros podemos llegar.

Durante la ruta, bastante llevadera, se cruza el puerto de montanha mas alto por el que pueden pasar vehiculos motorizados, el Khardung La, una buena forma de llegar a los 5.602 m sin esfuerzo, y una buena manera de tirar los pulmones por la boca en cuanto te bajas del bus. La verdad es que el puerto lo vi a la vuelta porque a la ida lo pase durmiendo. jeje.

En fin, la llegada a Panamik fue desastrosa porque el Dalai Lama estaba en otro pueblo del valle, Diskit, y casi todos los albergues estaban cerrados. Como el pueblo en si no tiene nada y lo unico que se puede hacer es visitar un gompa y, eso si, disfrutar de espectaculares paisajes, decidi bajarme al pueblo anterior en autostop, ya que hay mas alojamientos, los paisajes son los mismos y tambien tiene otro gompa. Con esa idea y el estomago lleno de Chowmain - una especie de fideos chinos - le saque el dedo al primer jeep que paso por la carretera y me largue a Summur con dos catalanes y tres franceses muy majos. No diria lo mismo si me hubieran dejado en tierra.

Summur en si tampoco es para mucho asi que decidi irme a pasear toda la tarde por el rio Nubra, una autentica pasada. Es un amplio valle recorrido por lo que parecen cientos de capilares en los que se separan y se vuelven a juntar las aguas. Rodeandolo, montimierdas con las cumbres nevadas de entre 5 y 6000 m. El unico albergue con habitaciones libres que encontre en Summur estaba un poco lleno de mierda pero como solo era para una noche pues chin pon, alli me quede.

De Summur me fui a Diskit, un pueblo, que aunque oficialmente en el Nubra, no esta en el Nubra, sino a orillas del rio Shiok. Este lugar es, a mi parecer, aun mas bonito que el anterior, pues el valle, aunque algo mas estrecho, esta ocupado por dunas de arena surcadas por las pequenas ramas del rio. Es como un pequenho rio Niger pero rodeado de montanhas. Ademas, encaramado a unos penhascos esta uno de los gompas mas bonitos que he visto. Las tipicas construcciones blancas colgadas con las ventanas color azafran, a juego con las tunicas de los 100 monjes budistas de todas las edades que viven encaramados a la montanha.

A la manhana siguiente conoci a Iva, con la que he estado lo ultimos 4 dias. Juntos fuimos caminado hacia Hunder vadenado los pequenhos arrollos entre las dunas, con pequenhas manadas de caballos y vacas, como no, pastando en la yerba a orillas del rio. Un paisaje idilico para mi pero un poco seco para Iva, acostumbrada como esta, a las verdes montanhas de la Republica Checa. En Hunder vimos unos antiguos gompas pegados a la linea de contol con china y volvimos en autobus a Diskit.

Por lo demas seguimos paseando por los alrededores y a la manhana siguiente, despues de la Puja – una ceremonia budista – en el gompa de Diskit nos fuimos en camion a Leh.
Esta vez si que pude ver el Khardung La, puesto que los botes que daba la parte de atras del camion no eran los mas adecuados para dormir. Ademas, acompanhado por Iva y otros dos Checos, las cinco horas del trayecto resutaron bastante divertidas y se hicieron lo suficientemente cortas como para quedarse frito.

lunes, 6 de agosto de 2007

El Monzón llegó a Manali

El monzon ya llego y aqui no para de llover. Manali esta mojada y yo me largo de aqui.

La verdad es que es una ciudad que tiene sus espacios de tranquilidad. Hoy estamos en el centro pues el jeep que me llevara hasta Leh sale a las dos de la manhana. Manali es el centro turistico mas importante del Himachal. Aqui se puede contratar desde un treking a un rafting, o alquilar una Royal Enfiel (una moto) para recorrer los valles.

Alrededor de Manali estan Old Manali y Valish, donde el ambiente es mas relajado que en el centro, que es donde esta la mayoria del turismo nacional. Por Old Manali puedes pasear, comprar alguna camisa o tomarte un delicioso Lassi de mango. Ayer en Valish vimos una procesion que acabo en uno de los templos del pueblo donde hay banhos termales. Preferimos no hacer uso de los mismos ya que el agua, llena de mierda, solo sirve para purificar el alma y no tanto el cuerpo.

En fin, a partir de las dos me esperan 18 duras horas en un apretado Jeep para largarme a Leh, asi que hoy me dedicare a lo que he estado haciendo los dos dias anteriores: pasear, leer y descansar un poco. En Leh quiero pedir un permiso para pasar al Valle del Nubra, donde los paisajes dicen que son mas parecidos a los de Asia Central, que a los del Himalaya. Pero eso ya os lo contare.

lunes, 30 de julio de 2007

El valle de Kinnaur, desde Rekong Peo

Aunque el nombre del pueblo suene a chino, no estoy en China, sigo en la India. La ultima vez que supisteis de mi andaba por Simla, y desde entonces parece haber pasado una eternidad, al menos para mi.

Os cuento un poco lo acontecido desde aquellos no tan lejanos dias. Desde Simla tomamos un bus con direccion hacia Sarahan, que en un principio era directo pero en final no lo fue. El viajecito fue una pequenha tortura para nuestros culos occidentales; unas 7 horas en un autobus atestado de gente, al menos nosotros ibamos sentados, para recorrer unos 200 km. Ahora, tendriais que ver los 200 km. Paramos en Rampur, una ciudad a mitad del valle de Kinnaur donde lo unico que podiamos hacer era esperar un par de horas al autobus de Sarahan. Pasado este corto pero aburrido tiempo en una sucia y apestosa estacion logramos averiguar cual era el bus que teniamos que tomar. Y es que por aqui los carteles ya no estan en ingles.

Llegamos a Sarahan, nuestro destino, a eso de las 7 de la tarde despues de unas 10 horas de viaje, nos alojamos en la guest house del templo sin saber lo que nos esperaba. Resulta que los indios estos no tiene otra cosa que hacer que a las 4 de la manhana enchufar un altavoz a toda pastilla en la torre de templo. Y asi se pasan 3/4 de hora cantando los himnos vedicos para adorar a shiva y toda la corte de dioses de colores que tiene esta penha. Estan locos esos indios.

Sarahan es un pequenho pueblo que rodea al templo de Bhimakali, a su vez rodeado de montanhas y fertiles huertos de manzanos. Aunque haya muchas manzanas tampoco se pasan de buenas. Dimos paseos por los alrededores, descansamos, volvimos a pasear y nos fuimos.

Nos fuimos a Jeori, un pueblo en el fondo del valle desde donde teniamos que coger otro bus para llegar a Sangla. De nuevo cuelgue en un pueblo sin nada que hacer. Cuatro horas, dos coca colas, tres partidas de ajedrez y un par de cigarrillos indios fue toda la accion de Jeori hasta que llego el ansiado autobus.

En el autobus, mas de lo mismo, saltos, saltos, mas saltos, algun precipicio y los increibles paisajes del Himalaya. Llegamos a Sangla donde estuvimos un par de dias visitando el Templo de Bering Nag, los alredeores del pueblo y tomando unas cervezas en el bar de los borrachos del pueblo. Desde aqui se veia el primer 6000 del viaje, el Kinnali Kailash, un monte que nos ha acompanhado estos dias.

Hoy, en la otra cara del Kinnali Kailash hemos tenido una jornada de dura burocracia india. Resulta que para pasar desde el valle de Kinnaul a Spiti debemos atravesar una zona muy cercana a la frontera con el Tibet ( China para los chinos). Y como los indios y los chinos estan un poco peleaos porque no se ponen deacuerdo donde esta su frontera, pues hay que pedir un permiso especial aparte del visado. Cuatro horas despues ya teniamos el papelito.

En un principio creiamos que la carretera estaba cortada por un derrumbe pero parece ser que ya esta solucionado. Antes un autobus te dejaba a un lado, pasabas al otro lado andando y te recogia otro autobus. Ahora creo que sera mas sencillo.

Como Recong Peo no tiene nada, solo estamos aqui por el permiso, pues esta tarde hemos subido a un pequenho y agradable pueblo a unos 3000 m de altitud. una autentica pasada, con su gompa y todo.

Manhana entramos en la zona fronteriza para llegar a Nako y salir al valle de Spiti. Pero eso ya os lo contare porque no se lo que voy a tardar. Parece que el viaje es movidito.

Un abrazo a todos, un abrazo a la familia y para Maite un beso en los morros

Pepe Incha.

miércoles, 25 de julio de 2007

Desde Simla, al norte de la India

Despues del ultimo correo han pasado muchas cosas, o mejor dicho, hemos visto muchas cositas. Os cuento un poco como ha ido todo desde que llegamos.
La llegada a Delhi fue una autentica catastrofe. Nada mas bajar del avion el calor y la humedad ya nos minaron lo suficiente como para desesperar. Pillamos un taxi hasta el centro y en vez de llevarnos al hotel que queriamos nos llevaron a otra zona distinta afirmando que era la que nosostros queriamos. Al final nos quedadmos por alli ya que al dia siguiete teniamos previsto salir de la desagradable Delhi. Despues de muchas vueltas en rickshaw (motocacas de tres ruedas que hacen las veces de taxi) acabamos comprando todos los hoteles y todos los trenes en una agencia. Salio algo mas caro pero mas comodo para el poco tiempo que teniamos maite y yo juntos.
Emprendimos el camino a Agra, donde es de obligada visita el Taj Majal. Como estaba cerrado, fuimos a dar una vuelta por el fuerte rojo de la ciudad, el mausoleo de Akbar o pequenho Taj Mahal y conocimos una ciudad de la mano de un taxista que nos llevo a diferentes tiendas para ganarse una comision que no consiguio con nosotros.
Al dia siguiente, con el Taj Mahal ya abierto pudimos, previo pago de un buen numero de euros, vistar el monumento mas famoso de la India. Alli conocimos a unas valencianas con las que compartimos mesa al medio dia y con las que, al dia siguiente fuimos a una ciudad fortaleza abandonada de los mongoles. Es Fateehpur Sikri, y parece ser que los mongoles estos se curraron una enorme y preciosa ciudad en un lugar donde el acceso al agua estaba bastante limitado, y tras unos 10 o 12 anhos decidieron abandonarla tal y como la construyeron, y tal y como ha llegado a nuestros turbulentos dias.
Como en Agra el tiempo es tan caluroso y humedo como en Delhi, salimos hacia Jaipur, la ciudad rosa, el color de la hospitalidad. Muy hospitalaria no es que sea, pero al menos el trazado de las calles era mas o menos coherente con lo que se supone que es una ciudad y la orientacion, para ir andando de aqui para alla era sencilla. En general las ciudades indias tienen mas mierda que un estercolero, y esta no iba a ser menos. Los olores del incienso, el curri, la mansala y demas yerbajos se junta con el hedor de los orines y de la basura, que sumado al calor hacen una mezcal exploriva.
De todas formas la ciudad tiene sus lugares de tranquilidad que normalmente coinciden con las zonas mas ricas y los monumentos mas interesantes. En Jaipur, lo mas representativo es el Hawa Mahal, un edificio rajputa desde donde las doncellas podian observar el trajin de la ciudad. El Palacio de la ciudad es todo un punto, ya que te puedes dar cuenta de como vivian los maharajas. Eran realmente ponposos y tenian un gusto un tanto particular: enormes lamparas colgantes, tapices de decenas de metros cuadrados, caruajes de todo tipo, y hasta un enano como atraccion turistica.
Abandonamos Jaipur para internarnos en el desierto de Rajastan, a la ciudad de Jaisalmer. Despues de 15 horas de tren llegamos a esta ciudad perdida en el desierto acompanhados de dos madrilenhos con los que coicidimos en el compartimento.
Jaisalmer es un museo en uso. Las calles, los palacios y los templos jainies o las havelis conviven con tantas vacas como personas en una agradable y algo mas limpia ciudad. Los indios no acosan tanto al turista y los paseos entre las estrechas calles minimizan un poco el omnipresente calor. Desde alli fuimos a unas dunas cercanas a ver la puesta de Sol en camello. La primera vez que monto en camello, quiza sea la ultima. Dormimos en un "estupendo" resort de un pueblo llamado Khuri y al dia siguiente, tras unas compras nos marchamos para la poco agradable Delhi.
En Delhi, a parte de pasear por las distintas zonas no hicimos mucho mas. Ademas, Maite tenia que marchar a Espanha y yo quedarme solo en esta ciudad.
He conocido Josep, un caltalen que tambien viaja solo y hemos decidido viajar juntos hacia Simla y el valle de Kinnaur, donde segun hemos oido estan algunos de los pueblos mas bonitos del Himalaya. Supongo que saldremos para alla manhana. De momento Simla es la ciudad mas agradable de todas las que hemos visitado. -Maite, siento que no te pudieras venir hasta aqui-. Es la primera ciudad donde se puede dormir sin aire acondicionado y la primera en la que ha tenido que sacar el saco de dormir. Parece ser que, como a las moscas, el aire fresco trnaquiliza a los indios buscavidas y aqui puedes pasear sin el incesante acoso de una buena parte de ellos.
Por lo demas muy bien, el estomago empieza a acostumbrarse y la altitud me sienta bastante bien. Todo es mas limpio y fresco en el Himalaya.